jueves, octubre 15, 2009
Libertad
Despacio mis pies
caminando por ese suelo helado,
el haz de luz que se desliza
guía mi camino.
Al salir, alzo los ojos.
Las nubes, el cielo tan azul,
el viento y las copas de los árboles,
todo sucede,
todo pasa,
nada está quieto.
Contemplo el tiempo
y se eriza mi piel.
Todo es sensación,
la calma, el sutil
pensamiento,
las preguntas recurrentes,
el color de tu aura.
Todo lo que veo
juega a detenerse frente a mi,
todo es libre,
incluso yo dentro del
paisaje que me envuelve.
Para qué correr
si sentir es tan fuerte.
En el cauce del río
que se abre al mar,
el murmullo de las olas
rompiendo en la roca
contenido está.
Y las gotas que mojan
mi frente,
humedecen mi vestido
y lavan mis pies
son las mismas
que beberán las rosas
que has de regalarme.
El aire se lleva mi
perfume y trae
a mí, en cambio,
el olor a tierra mojada,
fresca, pequeño barro
en el que dejo
mi rastro
que lluvia nueva borrará.
¿Qué es un segundo?
¿A qué se parece un día?
¿En qué universo paralelo estás?
¿Qué va a ser de mi vida?
Amor, eres tan libre.
Amor te amo porque eres libre.
Amor eres libertad.
caminando por ese suelo helado,
el haz de luz que se desliza
guía mi camino.
Al salir, alzo los ojos.
Las nubes, el cielo tan azul,
el viento y las copas de los árboles,
todo sucede,
todo pasa,
nada está quieto.
Contemplo el tiempo
y se eriza mi piel.
Todo es sensación,
la calma, el sutil
pensamiento,
las preguntas recurrentes,
el color de tu aura.
Todo lo que veo
juega a detenerse frente a mi,
todo es libre,
incluso yo dentro del
paisaje que me envuelve.
Para qué correr
si sentir es tan fuerte.
En el cauce del río
que se abre al mar,
el murmullo de las olas
rompiendo en la roca
contenido está.
Y las gotas que mojan
mi frente,
humedecen mi vestido
y lavan mis pies
son las mismas
que beberán las rosas
que has de regalarme.
El aire se lleva mi
perfume y trae
a mí, en cambio,
el olor a tierra mojada,
fresca, pequeño barro
en el que dejo
mi rastro
que lluvia nueva borrará.
¿Qué es un segundo?
¿A qué se parece un día?
¿En qué universo paralelo estás?
¿Qué va a ser de mi vida?
Amor, eres tan libre.
Amor te amo porque eres libre.
Amor eres libertad.
domingo, octubre 04, 2009
Premio Seis Cosas Importantes
Seis cosas importantes:
*Jesús
*Ser capaz de expresar amor.
*Ser capaz de decir la verdad sin desgarrar hasta los huesos.
*Ser fiel a mí misma.
*Encontrar la paz.
*Las cosas que Mastercard NUNCA podrá comprar.
Muchas gracias Caco por tener este detalle conmigo, tú sabes que admiro profundamente tu sensibilidad y tus letras cargadas de sentimientos y emoción. Este premio otorgado por Caco desde "Crónicas de una quimera americana" www.kragma.blogspot.com quiero compartirlo con:
Mariola de "A Dios Rogando y con el Rock sonando" http://mariolaalcocer.blogspot.com/
Elías de "Por a vida y nada más que por la vida" http://fotelias-fotelias.blogspot.com/
Ricky de "Pasatiempo" http://ricky-pasatiempo.blogspot.com/
Jenny de "Jesucristo el que ama mi alma" http://jesuscristo-elqueamamialma.blogspot.com/
Salvador de "Yo soy creyente católico" http://yosoycreyentecatolico.blogspot.com/
Merce de "Mis pensamientos" http://mercedescardona.blogspot.com/
Si lo desean pueden hacer una entrada en su blog enumerando sus seis cosas importantes y compartiéndolo con seis amigos blogeros. A todos los premiados, sólo quiero devolverles el afecto y darles las GRACIAS por enriquecerme cada día con el tesoro que depositan cada semana en su blog! Tienen una riqueza interior muy grande y sus palabras e imágenes me han hecho reflexionar en profundidad cosas de mi vida. Un abrazo y bendiciones. Espero que les guste, se los dedico de corazón estimados amigos.
Artemisa
sábado, septiembre 26, 2009
lunes, septiembre 21, 2009
You are not enough
Hoy es difícil pensarte tan lejos,
hoy tu recuerdo vuelve a venir.
Como ayer deseaba tu sonrisa,
y como ayer nomás otro día sin ti.
De qué me acusas tú?
De olvido, de silencio,
de apatía.
Pues yo te acuso de la sombra,
del velo azul que no corres,
de los significados absurdos
de todo lo que haces.
Te acuso de que yo no te importo,
sólo te importa que tú me importes,
y que tú a mí jamás me has de amar.
Yo rompería en mil pedazos
el espejo de tu narcisismo,
yo te diría todo lo que no estás
dispuesto a escuchar.
Pero para qué? Si en el fondo,
así como estás, eres un león atado,
y puedo observar tus movimientos
a mi antojo.
Obtienes todo lo que deseas,
pero eres infeliz.
Deseas erróneamente
la caricia de mis palabras,
el susurro de mis rimas
y para qué?
A mí no me supliques
y menos callando lo que
dices otorgar.
You rock my world baby,
but you are not enough.
Estás demasiado seguro de
ti mismo, y cualquiera lo
estaría en tu lugar.
Pero un detalle se te escapó,
nadie es tan predecible
como tu mapa parece indicar.
Corre.
Escapa.
Ya estalló la bala
al aire.
Ahora el blanco
eres tú.
hoy tu recuerdo vuelve a venir.
Como ayer deseaba tu sonrisa,
y como ayer nomás otro día sin ti.
De qué me acusas tú?
De olvido, de silencio,
de apatía.
Pues yo te acuso de la sombra,
del velo azul que no corres,
de los significados absurdos
de todo lo que haces.
Te acuso de que yo no te importo,
sólo te importa que tú me importes,
y que tú a mí jamás me has de amar.
Yo rompería en mil pedazos
el espejo de tu narcisismo,
yo te diría todo lo que no estás
dispuesto a escuchar.
Pero para qué? Si en el fondo,
así como estás, eres un león atado,
y puedo observar tus movimientos
a mi antojo.
Obtienes todo lo que deseas,
pero eres infeliz.
Deseas erróneamente
la caricia de mis palabras,
el susurro de mis rimas
y para qué?
A mí no me supliques
y menos callando lo que
dices otorgar.
You rock my world baby,
but you are not enough.
Estás demasiado seguro de
ti mismo, y cualquiera lo
estaría en tu lugar.
Pero un detalle se te escapó,
nadie es tan predecible
como tu mapa parece indicar.
Corre.
Escapa.
Ya estalló la bala
al aire.
Ahora el blanco
eres tú.
martes, septiembre 15, 2009
Débil
Ese poder que ejerces con tu voz
susurrando en mi oído.
Qué puedo hacer ya si débil
y mansa soy ante ti.
Si acudo cada día a beberme
tu alma y a dejarme interceptar
por tus miradas.
Son tus palabras la melodía
que deseo mil veces danzar.
Si mil relámpagos se funden
dentro de mí en tu abrazo.
Si cada uno de tus gestos es
para mí una emboscada.
He dado ya mil pasos en
falso y vuelvo a caer.
Me rindo ahora al aroma
de tu piel y sé que mis
excusas todas callarás.
Qué hay en mí que he depuesto
las armas.
A ti no te conquisto con furia
ni sembrando temor.
Esta tibia lluvia que rozó
mi cuerpo llevóse mi
pasado y trajo a cambio
saber que aún sin controlar
lo que ha de venir
te siento cada día más cerca
y por primera vez no quiero huir.
Cada palabra que dices evoca
mil resonancias.
Cada caricia que enhebras
detiene mi tiempo siempre atroz.
Tenerte frente a mí, al alcance
de mi mano, bautiza mágico
cada instante.
Ahora entiendo que la
perfección del ser humano es posible,
está en aquello que somos
capaces de amar.
Sí. Lo he dicho,
me lo he arrancado,
te amo...
te amo...
¡Te amo!
susurrando en mi oído.
Qué puedo hacer ya si débil
y mansa soy ante ti.
Si acudo cada día a beberme
tu alma y a dejarme interceptar
por tus miradas.
Son tus palabras la melodía
que deseo mil veces danzar.
Si mil relámpagos se funden
dentro de mí en tu abrazo.
Si cada uno de tus gestos es
para mí una emboscada.
He dado ya mil pasos en
falso y vuelvo a caer.
Me rindo ahora al aroma
de tu piel y sé que mis
excusas todas callarás.
Qué hay en mí que he depuesto
las armas.
A ti no te conquisto con furia
ni sembrando temor.
Esta tibia lluvia que rozó
mi cuerpo llevóse mi
pasado y trajo a cambio
saber que aún sin controlar
lo que ha de venir
te siento cada día más cerca
y por primera vez no quiero huir.
Cada palabra que dices evoca
mil resonancias.
Cada caricia que enhebras
detiene mi tiempo siempre atroz.
Tenerte frente a mí, al alcance
de mi mano, bautiza mágico
cada instante.
Ahora entiendo que la
perfección del ser humano es posible,
está en aquello que somos
capaces de amar.
Sí. Lo he dicho,
me lo he arrancado,
te amo...
te amo...
¡Te amo!
miércoles, septiembre 09, 2009
viernes, agosto 28, 2009
Desmitificarte
Desmitificarte.
Dejar de pensarte.
Tú no eres un dios.
Que dejes de intimidarme.
Que tu sola presencia se vuelva común.
Que deje de evitarte.
Que te creas gran cosa y no lo seas.
Que tu soberbia te brote por los poros.
Que yo sea más tonta de lo que tú crees.
Que ya no me claves tus miradas/puñales.
Que me sienta nadie.
Que te convenzas que yo no soy nadie.
Que seas coherente, tú debes estar con "alguien".
Que mi lógica me declare incompetente.
Que pueda respirar cuando estás tú.
Que Penia y Poros en lo que respecta a ti
y a mí, nunca han estado juntos.
Que creas que pienso de mí
que soy una gran cosa.
Que automáticamente descubras
que no lo soy.
Que te rías de mí en mi cara.
Que no te encuentre así tan de repente.
Que te vayas de Santa Fe en busca de tu destino.
Que pueda pasar un día sin recordar tu nombre.
Que te des cuenta que soy sólo yo y
nada más que yo.
Que no te reconozca a diez cuadras de distancia.
Que seas menos que un extraño
porque eso es lo que eres.
Que si te robas la paz, llévate
también el dolor que me causas.
Que no te quiero ver, que no te quiero
oír..., que no sé donde estás y
que no me importa.
Muere. Muere ya. Y algo de mí contigo.
Más qué me importa la muerte cotidiana
si para vivir nunca te he tenido.
Dejar de pensarte.
Tú no eres un dios.
Que dejes de intimidarme.
Que tu sola presencia se vuelva común.
Que deje de evitarte.
Que te creas gran cosa y no lo seas.
Que tu soberbia te brote por los poros.
Que yo sea más tonta de lo que tú crees.
Que ya no me claves tus miradas/puñales.
Que me sienta nadie.
Que te convenzas que yo no soy nadie.
Que seas coherente, tú debes estar con "alguien".
Que mi lógica me declare incompetente.
Que pueda respirar cuando estás tú.
Que Penia y Poros en lo que respecta a ti
y a mí, nunca han estado juntos.
Que creas que pienso de mí
que soy una gran cosa.
Que automáticamente descubras
que no lo soy.
Que te rías de mí en mi cara.
Que no te encuentre así tan de repente.
Que te vayas de Santa Fe en busca de tu destino.
Que pueda pasar un día sin recordar tu nombre.
Que te des cuenta que soy sólo yo y
nada más que yo.
Que no te reconozca a diez cuadras de distancia.
Que seas menos que un extraño
porque eso es lo que eres.
Que si te robas la paz, llévate
también el dolor que me causas.
Que no te quiero ver, que no te quiero
oír..., que no sé donde estás y
que no me importa.
Muere. Muere ya. Y algo de mí contigo.
Más qué me importa la muerte cotidiana
si para vivir nunca te he tenido.
La orilla y el agua
Me quedé pensando en la
lluvia y en esa orilla.
Mirábamos el agua que
arrastraba camalotes y
espuma.
Como si el sonido del
río pudiera decirnos
algo del torbellino que
ocultábamos en nuestro
interior.
Y entre el amor que se bebía
nuestras miradas y el gesto pacífico,
se tramaba el silencio tan lleno
de un "qué será de esto que
sucede ahora".
(El beso todo lo arruinaría
con su tonto romanticismo y
"el después qué"
que se avecina.)
No, este momento no debe terminar.
Toda palabra sería estridencia,
desarmonía.
Sólo unas manos tomadas
en caricia inconclusa
revelaban que algo nacía.
Llegó el turno de respirar hondo.
Miramos, cada vez más
lejos los camalotes. Nos
miramos, nosotros tan cerca.
(No necesito el beso, ni
la sonrisa tonta al final.)
Tampoco que digas de esas
promesas que ustedes los hombres
suelen pronunciar
y que parece que a las mujeres
tanto les gusta escuchar.
Te exhorto a que sólo digas
la verdad.
Con tus palabras, sólo la verdad.
Ya es de noche, habrá que
regresar.
-¡Qué belleza!- dijiste para
volver a empezar a hablar.
(No sé si hablabas de la luna,
del agua que pasa y se va o de
la canción que yo acababa de
cantar.)
-Es verdad... sólo la belleza es
verdad- acerté a contestar.
Y sobrevino el abrazo
que derrumbó el nocturno
escenario.
Sobrevino también la
lágrima,
que se anticipaba en la
lluvia y en el agua.
Y a orillas de tu cuerpo,
fue tan intenso el silencio
que pidió a gritos morir
acallado en tu
beso.
lluvia y en esa orilla.
Mirábamos el agua que
arrastraba camalotes y
espuma.
Como si el sonido del
río pudiera decirnos
algo del torbellino que
ocultábamos en nuestro
interior.
Y entre el amor que se bebía
nuestras miradas y el gesto pacífico,
se tramaba el silencio tan lleno
de un "qué será de esto que
sucede ahora".
(El beso todo lo arruinaría
con su tonto romanticismo y
"el después qué"
que se avecina.)
No, este momento no debe terminar.
Toda palabra sería estridencia,
desarmonía.
Sólo unas manos tomadas
en caricia inconclusa
revelaban que algo nacía.
Llegó el turno de respirar hondo.
Miramos, cada vez más
lejos los camalotes. Nos
miramos, nosotros tan cerca.
(No necesito el beso, ni
la sonrisa tonta al final.)
Tampoco que digas de esas
promesas que ustedes los hombres
suelen pronunciar
y que parece que a las mujeres
tanto les gusta escuchar.
Te exhorto a que sólo digas
la verdad.
Con tus palabras, sólo la verdad.
Ya es de noche, habrá que
regresar.
-¡Qué belleza!- dijiste para
volver a empezar a hablar.
(No sé si hablabas de la luna,
del agua que pasa y se va o de
la canción que yo acababa de
cantar.)
-Es verdad... sólo la belleza es
verdad- acerté a contestar.
Y sobrevino el abrazo
que derrumbó el nocturno
escenario.
Sobrevino también la
lágrima,
que se anticipaba en la
lluvia y en el agua.
Y a orillas de tu cuerpo,
fue tan intenso el silencio
que pidió a gritos morir
acallado en tu
beso.
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